Terminó una nueva campaña en la que Barcelona no logró ningún triunfo deportivo.
A pesar de que el cuadro torero tuvo momentos de buen juego y en los que los resultados lo acompañaron en un tramo de esta etapa, al final se quedó sin opción de disputar el título o por lo menos clasificar para algún torneo internacional en la próxima temporada.
Vinicio Angulo no celebró su gol. Solo levantó sus brazos hacia donde estaban los hinchas. No había motivos para celebraciones, ya que previamente su equipo había quedado fuera de toda posibilidad de clasificar al repechaje de la Copa Libertadores, tras la victoria de El Nacional ante Liga de Loja.
Sin embargo, los pocos hinchas que acudieron al estadio celebraron la victoria. Querían ver a su equipo despedirse con una victoria, esperando que la próxima campaña sea mejor. Al menos, no terminar una vez más con las manos vacías.
En Barcelona, Díaz y Matamoros aparecían poco. Su juego fue intermitente y poco efectivo, al menos en la etapa inicial.
Esta deficiencia fue suplida por el trabajo de Matías Oyola, quien lanzaba pelotazos en busca de Angulo, jugador que desperdició una opción clara cuando quedó solo frente al arquero Lemos y no pudo definir.
Luego, el delantero tendría su oportunidad de revancha tras aprovechar un pase en profundidad de Matamoros que lo dejó solo frente al portero policial; esta vez no intentó evadirlo, sino que remató anotando la primera conquista del encuentro, cuando se jugaban 30 minutos.
Después del gol, Espoli adelantó sus líneas y generó cierto riesgo sobre la portería de Rorys Aragón, pero sin consecuencias.
Para la etapa de complemento, los integrantes de ambos equipos no mostraron mayor ambición. Los jugadores de Barcelona y Espoli se dedicaron a pasar el balón de un lado a otro, sin arriesgar más de lo necesario, quizá ya pensando en lo que será la próxima temporada. En este segundo tiempo los futbolistas no mostraron mayor ambición.
Espoli se quedó con diez elementos al minuto 76 por la expulsión de Montaño, por doble amarilla, pero esto no incidió en el compromiso.
Los fanáticos aplaudieron a los toreros por la victoria. Ellos, con evidente resignación y tristeza, se abrazaron en el campo de juego pensando, a lo mejor, que una vez más sus hinchas seguirán sin poder celebrar un título.
Fuente: Expreso
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